martes, 14 de enero de 2014

El apasionante mundo de las momias.

Hoy en nuestro programa de Momentos Arqueológicos, vamos a hablar de las momias, hilando así con la sección radiofónica anterior en la que los alumnos de Cajón de sastre han comentado la diferencia entre las momias naturales y superficiales. Para ello hemos contado con la colaboración de dos alumnas de 4º de ESO C (Cristina Márquez  e Isabel Mª Romero) y de una alumna de 1º de ESO C (Celia Ruiz) a la que agradecemos su participación en la radio escolar.

La conservación del cuerpo tras la muerte siempre ha despertado nuestra curiosidad y podemos encontrar muchos ejemplos de ellas en la arqueología.

El hombre de Ötzi.
Algunas  son naturales, es decir producidas por azar, sin intencionalidad, como el famoso hallazgo  entre los hielos de los Alpes de Ötzi, el Hombre de Similaun, que es la momia humana natural más antigua de Europa. La causa de la momificación del cadáver fue el frío extremo y perpetuo de la región donde el individuo falleció. Otzi fue encontrado en 1991 por unos alpinistas, pero vivió y murió hacia el 3.300 a. C en la Edad del Cobre o Calcolítico. Es famoso por el estudio de su momia, los científicos han extraído un montón de información, tanta que asusta.. Así sabemos que  Otzi tenía 46 años cuando murió, pesaba 50 Kg y medía 1,59 m. Sabemos dónde pasó probablemente su infancia, qué había comido antes de morir y cuánto. Sabemos que tenía caries, artritis y numerosos tatuajes.  En fin, sabemos que murió asesinado o en una pelea, pues tenía una flecha clavada en el pulmón, lo que le provocó una muerte lenta y dolorosa por asfixia o desangramiento. Que los atacantes debieron ser al menos 4, pues hay restos de sangre de 4 individuos en sus ropas y que al menos hirió a uno de ellos. Pero es que además los estudios de ADN han permitido identificar en la actualidad a 19 personas del norte de Italia y Suiza que podrían ser parientes suyos y lo que es ya exagerado,  varias mujeres se han ofrecido para ser inseminadas con su ADN…

Pero si las momias naturales despiertan nuestra curiosidad, en la Edad Antigua hubo una civilización “especializada” en conseguir que los cuerpos perdurasen, ya que lo consideraban imprescindible para resucitar en el más allá... Estoy hablando de la civilización egipcia. Conservamos cientos de momias egipcias repartidas por todos los museos del mundo, pero hoy vamos a hablar de dos de las momias “fabricadas” y conservadas más famosas del mundo: la de Ramsés II y la de Tutankamón, ambas conservadas en el Museo de El Cairo. Comencemos por la 1ª de ellas…


Como sabéis, acabamos de pasar  la Navidad,  fiesta en la que celebramos el nacimiento de Jesús de Nazaret.  ¿Pero, qué tiene esto que ver con momias y faraones?  Pues veréis, Jesús, era judío y  los judíos  llegaron a su “Tierra Prometida”, Israel,  guiados por Moisés tras escapar de la esclavitud en Egipto. A este hecho se le conoce como el “éxodo” y para muchos investigadores, el  faraón del éxodo  es, ni más ni menos, que  el gran Ramsés II. Y,  ¡tenemos su  momia! ¡Una de las más visitadas y famosas del Museo de El Cairo!. Vamos  a ver qué sabemos de este faraón con fama de mujeriego y  famoso por “batir records”: llegó a vivir casi 100 años, reinó 66,  tuvo más de 100 hijos, sobrevivió a 13 de sus herederos y ha sido la única momia que ha viajado en avión ¡con pasaporte! y ha sido recibida en París con Honores de Jefe de Estado.

Si  uno visita El Cairo puede encontrarse cara a cara, con el rostro enjuto y de nariz aguileña de este faraón de 92 años. Ramsés II es el faraón más importantes de la Hª de Egipto,  por sus hazañas y por la enorme cantidad de monumentos y obras de arte construidas durante su reinado.

La momia de Ramsés II
Reinó entre el 1290-1224 a.C., nieto de Ramsés I e hijo de Seti I, fue el tercer faraón de la dinastía XIX , considerado un dios en vida y  educado desde pequeño para ser faraón.  Su mandato fue famoso por la victoria que  obtuvo sobre las tropas hititas en la localidad de Kadesh, que mandó representar en su famoso templo de Abu Simbel. Pero, participó en otras  batallas, y en muchas de ellas salió vencedor. Para dejar patente su poder, hizo erigir siete templos.  Fundó una nueva capital Pi-Ramsés y firmó el primer tratado de paz del que tenemos noticias con los Hititas.

Se casó varias veces y tuvo  muchas mujeres en su harén, pero la Gran Esposa Real  y la que más amaba fué Nefertari, a la cual le construyó un templo al lado del suyo en Abu Simbel. Durante su largo reinado hubo prosperidad económica y un gran desarrollo cultural, manifestado en la construcción de numerosas obras de arte. Ramsés II murió  ya viejo  de una infección generalizada y con muchos dolores. Su momia, muy bien conservada, es la de un abuelo de 92 años, pero su cuerpo fibroso y calvo y su nariz aguileña nos recuerdan el enorme poder que tuvo que tener en vida.

Pero si la momia de Ramsés II es famosa, hay otra que aún lo es más y que ha hecho correr ríos de tinta desde su descubrimiento  en 1922  por Howard Carter. Estoy hablando de la momia descubierta en la tumba KV62 del Valle de los Reyes  y rodeada de tantas riquezas que aún hoy tiene el record de ser el descubrimiento arqueológico más famoso del S. XX, por sus riquezas y por su maldición… Estoy hablando de Tutankamón

¿Quién fue realmente este joven faraón?, ¿Qué sabemos sobre su vida y su muerte?. Veamos…

La momia de Tutankamón
Tutankamón fue el último faraón de la Dinastía XVIII del Imperio Nuevo egipcio, tenía 9 años cuando comenzó a reinar y 19  cuando murió en el 1327 a. C . No fue, por tanto, un faraón importante, ni conocido en la antigüedad, no realizó grandes hazañas, pero su época fue fascinante.

Hasta hace poco no sabíamos con certeza quiénes eran sus padres, pero los estudios de ADN, han desvelado parcialmente la incógnita. Su padre es sin lugar a dudas, uno de los faraones más interesantes de la Historia de Egipto: Akenatón. El cual, protagonizó una de las  revoluciones políticas y religiosas más interesantes de la Hª de Egipto al pretender sustituir el politeísmo por el culto a Atón, el disco solar. Sobre la madre del faraón había también muchos interrogantes, se pensó que podía ser la famosa Nefertiti,  la Gran Esposa Real de Akenatón, pero tras los estudios de ADN, esa hipótesis se ha descartado. Hoy se sabe que su madre fue la joven dama de la tumba KV35, de la que desconocemos el nombre.
La muerte prematura del conocido también como faraón-niño hizo que se pensase que había sido asesinado, hipótesis que pareció confirmarse cuando tras quitar los vendajes a la momia se descubrió un agujero en su cráneo. Posteriores estudios demostraron que la deformación del cráneo se había originado durante la ceremonia del embalsamamiento, cuando el faraón ya estaba muerto. Empezó a hablarse entonces  de la teoría del envenenamiento, pero en el análisis actual de los cabellos de la momia no se encontró ningún tipo de veneno.

Los últimos estudios han aportado nuevos datos sobre la muerte del faraón. Al parece la momia presentaba una lesión en la rodilla (herida de guerra o de caza) que pudo infectarse y provocarle la muerte. También se ha sabido que el faraón tenía malaria, enfermedad crónica que pudo contribuir también a su muerte. Pero aún hay más, en la tumba de Tutankamón había una colección de más 100 bastones de distintos materiales a los que no se dio, en principio, demasiada importancia. Los estudios de la momia demostraron que el faraón tenía distintas deformaciones óseas, estas deformaciones pudieron ser causadas por la consanguineidad, (los faraones egipcios solían casarse entre hermanos), la malaria habría debilitado, aún más, el sistema óseo y  junto al problema de la rodilla habrían contribuido, en conjunto, a la muerte del faraón.

Como veis Tutankamón es más famoso por su muerte que por lo que hizo en vida, ya que durante mucho tiempo no conocimos ni su existencia, fue el descubrimiento de su tumba, la única no saqueada hasta el momento, los estudios de su momia y la leyenda de su maldición lo que le han hecho famoso, esperemos que estas investigaciones no perturben el sueño del faraón y no nos hagan merecedores de su maldición.

Elena Toribio.

Fuentes consultadas:

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